A salto de mata CYNTHIA CANO CANDEL BAILAORA
CYNTHIA CANO CANDEL
BAILAORA
Cynthia en el vientre de su madre ya se movía de forma especial, poco arrastró el culo a tatas y a los dos años de edad ya empezó a especializarse en el baile flamenco. Formó parte de la asociación cultural “Badana” de las Torres de Cotillas y la profesora, María Dolores Ros, le echó bien el ojo, la cogió de la mano y con sus ocho años de edad ya empezó a introducirla en el mundo de los concursos y de las exhibiciones de tal forma que ese mismo año consiguió el primer premio nacional en el concurso televisivo “Veo Veo”. Al siguiente quedó e primer lugar a nivel regional, y segundo a nivel nacional. A partir de aquí, todo ha sido bailar flamenco; acaba de conseguir en su propio pueblo el primer premio al concurso nacional de danza.
Perdona mi indiscreción pero esos pendientes en forma de corazón y rojos, a juego con la blusa roja ¿tienen algún significado?
En absoluto. La forma de corazón es bonita, agradable y transmite paz y vida; es lo más grande de la persona. Conjuntado con el rojo le da aún más alegría, fiesta y mucha marcha.
¿Se puede seducir con los ojos desde el escenario al público?
Por supuesto. La mujer debe mostrar en el escenario algo de su encanto femenino: digamos que tiene que ser picarona, sexi. También puede seducir de muchas maneras, pero los ojos deben dejarte “clavao”, y con una sonrisilla. También con el movimiento del cuerpo, incluso con un silencio; porque muchos silencios dicen más que mil “palos”.
Imáginate que entre el público está el varón al que tú le desearías tirar los tejos desde el tablao ¿cómo lo harías?
Primero le bailaría unos cientos-tangos; es un “palo” de cuatro tiempos y más lento que los tangos; y a mitad del baile dar un corte e iniciar con mucha fuerza y alegría, con muchos movimientos de brazos y de todo el cuerpo. –Guarda unos momentos de silencio Cynthia-, Pero ahora no tengo tiempo para pensar en ello ya llegará su momento, y le volveré loco.
Todos los que subís al tablao a bailar flamenco introducís algo nuevo, como propio;… ¿Tú que vas a hacer?
La verdad que ya no se baila el flamenco puro, cada bailarín le introduce algo nuevo; es lo que hoy llamamos el “flamenco fusionado”; por mi parte aún quiero seguir con el flamenco puro, y lo nuevo, la gracia, que sea mi estilo propio, el lenguaje que le da mi propio cuerpo.
¿Es igual el taconeo del hombre que el de la mujer?
Nunca puede ser igual. La mujer no sólo taconea, sino que su mensaje lo muestra principalmente de cintura para arriba; no sólo hay que mirarle al suelo, a los golpes de sus zapatos, sino especialmente observar sus movimientos de cintura para arriba: cómo domina el movimiento de los brazos, de las manos; el contorno y movimiento de la cintura. En realidad hay que ver qué es lo que hace la mujer con su cuerpo. El taconeo del hombre es más fuerte, más viril, pero nunca podrá trabajar con su cuerpo como lo hace una mujer.
Por cierto, tengo curiosidad con sus zapatos pesan mucho, ¿alguien le ata las cordoneras?
No, no pesan muchos. Las buenas bailaoras aquí mismo con el zapato normal pueden exhibirse, pero para hacer un buen trabajo ya están estos zapatos especiales que llevan como unos clavos muy pequeños –los cuenta uno a uno: en total sesenta en la punta-; y otros tantos en el tacón, principalmente para que no resbale; por otra parte y para darle más sonoridad hay como una pequeña curvatura en la planta del pie para darle más resonancia a los golpes; pero principalmente como se trabaja con los huesos del meta tarsio del pié, el zapato debe ir cosido a mano para que sea más flexible. El tacón que desde hace unos cinco años atrás se viene utilizando es el tacón cubano que es más ancho y da más equilibrio. En lo que respecta a las cordoneras siempre soy yo quien me las ato, y bien fuerte.
Usted es madrina de la Peña Flamenca de Sucina, ¿Qué se siente con ello?
Es algo muy especial que llevo en lo más hondo de mi corazón. Apostaron totalmente por mí, a pesar de mi juventud, y son como mi familia; no dejan de asistir a ninguno de los espectáculos o concursos a los que asisto; desde la pedanía murciana de Sucina, en pleno campo, preparan su autobús para acompañarme. Es algo así como un club de fans. Hay que vivirlo, no se puede contar.
Creo que en el festival de Lo Ferro también ha dejado huella…
A los ocho años empecé a bailar en Lo Ferro. Sebastián Escudero me llamó incluso como artista invitada y a partir de aquí fui incluso al palacio de Liria a bailar en dos ocasiones ante la Duquesa de Alba, y me dijo que tenía las mejores manos para el flamenco que había visto hasta ahora, me comentó que la clave de mi baile flamenco estaba en los movimientos de mis manos.
¿Flamenco o estudios?
Ambas cosas. Asisto al Conservatorio Profesional de Danza; en las Torres de Cotillas continúo mi formación particular dedicándole dos horas diarias con el apoyo de la profesora que me impulsó en este arte y además sigo con normalidad mi cuarto curso en el Instituto realizando la Educación Secundaria. Aunque en el futuro quisiera vivir del baile.
FOTO: MERCEDES BARRANCO.
Web de Cynthia Cano






