IX FESTIVAL DE FLAMENCO VA SUCINA (MURCIA) DEL 15 AL 18 DE JULIO 2015

RECINTO EXTERIOR DEL CENTRO CULTURAL MUNICIPAL DE SUCINA
La Unesco declara el Flamenco Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en Nairobi 16.11.10
El Ejecutivo de la Región de Murcia declara Bien de Interés Cultural inmaterial los Cantes Mineros y de Levante

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miércoles, 4 de julio de 2012

SUCINA: UNA HISTORIA Y UN FESTIVAL FLAMENCO: JOSÉ CONESA


SUCINA: UNA HISTORIA Y UN FESTIVAL FLAMENCO

Sucina es una pedanía del municipio de Murcia de apenas 2000 almas que se halla enclavada en el Campo de Cartagena, aunque otros prefieren denominar aquella zona como Campo de Murcia. Siempre he creído, con muchos geógrafos e historiadores, que del puerto de la Cadena hacía la mar, todo es comarca natural de Cartagena.

A poco que se horade su suelo afloran restos del Neolítico, platos íberos, villas con graneros y factorías de vino, termas y calzadas romanas. Ese mismo suelo que ha sustentado durante siglos a sus moradores con cereales, arbolado de hueso, cítricos y hortalizas en un duro secano. Pero la comunidad local que hoy conocemos nace en el año 1744 con el presbítero Fernando Baltasar Arteaga, quien donaría tierras para la edificación de una ermita. El historiador Luis Lisón, ligado familiarmente al pueblo, ha escrito el primer volumen de una serie dedicado a su pasado: “Historia de Sucina y comarca. Desde la Prehistoria hasta el siglo XVIII”. Recoge en él todos estos asuntos así como la formación en el siglo XVIII de las grandes haciendas: Lo Riquelme, La Peraleja, Truyol, El Duende, Lo Vinader, Lo Gea, Lo de Anaya o Montanaro, etc. El primer Riquelme que entró en Murcia lo hizo con las tropas del rey castellano Alfonso X El Sabio. Se llamaba Guillén Riquelme y era caballero hidalgo. Un descendiente de aquél fue Jesualdo Riquelme y Fontes, quien encargó el famoso belén a Salzillo para su palacio de Murcia.

El término Sucina aparece escrito por primera vez el 24 de octubre de 1478 en un documento del Concejo murciano, hoy decimos ayuntamiento, donde se otorgan repartos de tierras en el Pozo de Sucina o la Cañada de Sucina. Es un topónimo sobre el que no existe consenso definitivo pues unos investigadores opinan que es palabra de origen íbero, otros que romano, o catalán pues fueron muchos los repobladores que vinieron tras la conquista cristiana a nuestra comarca desde Cataluña dejándonos su sangre y apellidos: Rosique, Cegarra, Conesa, Saura o Zaplana. Lisón se inclina por una procedencia árabe Sukaina o Zucaina, que significa casita, aunque también puede entenderse como tranquilidad, quietud o dulzura. La opinión más popular es que quizá sea una mala interpretación de sub-encina, por considerar que la primera vivienda se asentó sobre una encina. El caso es que Sucina alcanzó su madurez institucional cuando se independizó de Murcia para constituirse en municipio propio durante el Trienio Liberal (1820-1823). Los liberales españoles se empeñaron en democratizar la nación con medidas como la constitución de ayuntamientos en localidades con más de mil habitantes para superar un pasado medieval que se prolongaba en el tiempo por el poder de la aristocracia y el clero, sobre todo en las zonas rurales.

Hoy es tierra de resorts como La Perpleja o Riquelme, que cuenta con un campo de golf de 18 hoyos, cinco lagos y un edificio nobiliario de estilo colonial. Estos son factores que atraen a una serie de nuevos pobladores europeos que a veces presencian las sesiones del Festival Flamenco “De flamenco Va”, que organiza la Peña de Sucina. No es un concurso con vencedores ni vencidos, sino una muestra de buen hacer en todas las disciplinas del flamenco. Este año celebran la quinta convocatoria de un certamen caracterizado por la promoción de la cantera, tanto es así que han pasado por su escenario jóvenes artistas que unas semanas después triunfarán en el Festival del Cante de Las Minas con primeros premios, incluso alguno alzará la Lámpara. Con La Unión están especialmente hermanados y se nota por los homenajes tributados a Esteban Bernal, alcalde fundador del certamen, al aficionado y miembro de la organización Juan Cayuela, Rufo Martínez, Paco Paredes o la celebración especial de los 50 años del Cante de las Minas por lo que el alcalde Francisco Bernabé y su concejal de Cultura recibieron el galardón Pozo de Sucina de manos de Paco Avilés, presidente de la peña sucinera. En efecto, son muchos los entendidos de la ciudad minera que podemos saludar por allí como Paco Paredes y también ilustres aficionados cartageneros y ferreños. Tienen por madrina a la bailaora Cynthia Cano, de Las Torres de Cotillas, a la que estamos viendo bailar, y muy bien, desde casi nació en 1993. Todo un símbolo de la apuesta clara por los jóvenes que quieren abrirse camino, basta con echar un vistazo a quienes han pisado su escenario en estos últimos años: Curro Piñana, Juan Pinilla, Manuel Cuevas, Anabel Castillo, la niña Rocío Luna con su profesor el guitarrista Fernando Rodríguez, las alumnas de la academia de baile de Ana Belén Ruiz, la bailaora Jara Heredia, el guitarrista Antonio Muñoz, hijo de la cantaora unionense Encarna Fernández y nieto del también guitarrista Antonio Fernández. El flamenco de fusión ha tenido su espacio con los hermanos Francisco y Raúl Frutos y la música folk con el grupo de Sucina “Siempre falta alguno”, que tañen instrumentos de elaboración propia.

A veces los organizadores te sorprenden con un trasnoche a base de arroz y conejo cuando el espectáculo ha terminado. No es mal argumento para hacerles una visita, pero si quieren saber quienes triunfarán este año en La Unión o Lo Ferro deben pasarse por Sucina  en la última semana de julio, al aire libre, bajo las estrellas y a veces sobre ellas, junto a la Casa de la Cultura.
                                                                            
                                                                                 JOSÉ SÁNCHEZ CONESA

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