IX FESTIVAL DE FLAMENCO VA SUCINA (MURCIA) DEL 15 AL 18 DE JULIO 2015

RECINTO EXTERIOR DEL CENTRO CULTURAL MUNICIPAL DE SUCINA
La Unesco declara el Flamenco Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en Nairobi 16.11.10
El Ejecutivo de la Región de Murcia declara Bien de Interés Cultural inmaterial los Cantes Mineros y de Levante

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sábado, 3 de noviembre de 2012

EL FLAMENCO, UNA MUSICA ELABORADA POR ALFREDO ARREBOLA, PROFESOR CANTAOR

           Con  motivo de la celebración,  un  año  más,  del  XVIII  Festival Nacional de Flamenco “CIUDAD  DE  JUMILLA”, he pensado dar a luz pública esta  breve  reflexión  que  a muchos  aficionados le  vendrá  bien: “El flamenco es una  música  elaborada”. Porque no basta con  hablar; es más  importante,  desde el  punto  de vista pedagógico, demostrar y  hacer  llegar lo que  antes se ha dicho  de  viva  voz.

         Esta finalidad didáctica es la que me ha  movido a ofrecer, por  escrito, qué  tipo  de música representa  el  flamenco. En esta  reflexión he  creído  conveniente,  tras  mi larga  experiencia cantaora e investigadora, decir  cuanto  a continuación expongo. Porque, a la verdad, no  lo puedo  remediar: me  siento  feliz  pregonando,  por  todas  partes,  la  grandeza del Arte  Flamenco en  su trilogía de Cante, Baile y Toque. Aún  más: me  agradaría poder  expresar por  escrito lo  que  mi  corazón  siente al  cantar por  seguiriyas, caña,  malagueñas, tonás,  soleares…, y  saber, además, qué  es lo que yo, Cantaor,  llevo en  mi  propia  sangre. Imposible, pero  lo  deseo  ardientemente.

            Honestamente hablando, siempre he buscado  la  “verdad  flamenca”; si  yo  camino  por la  verdadera senda que  nos  dejaron, en  tiempos  ya  lejanos, Silverio, El Fillo, Enrique  el  Mellizo, Tomás  el  Nitri, Chacón,  Juan  Breva, Manuel  Torre,  Niña  de los  Peines, Manuel  Vallejo, Antonio  Mairena, y tantas  otras  figuras  estelares del  enigmático y  complejo  mundo del Arte  Flamenco, “Patrimonio Inmaterial de la  Humanidad”.

              No  quisiera equivocarme, pero  es posible que esta  breve  meditación  sea  del  agrado de  cuantos  tienen la  suerte y oportunidad de  leerla a través  de este moderno  medio de  comunicación, cual es Internet.

               Porque,  bien  entendido, el Cante  Jondo, cualquiera que sea  su origen e importancia – dejaron dicho  los hermanos Machado Ruiz -  y  el  arte  de don Antonio  Chacón, de  Ramón  Montoya y de  Pastora  Imperio, son  algo  tan  andaluz, por  lo menos,  como  la  filosofía de  Séneca y  Averroes”. En esa  senda -  lo  confieso públicamente -  vengo   caminando  desde  el  año 1966,  cuando  hice  del  flamenco mi  segunda  profesión. De ambas – docente  y artística – me  siento  muy  enamorado, y  no menos  satisfecho.

               Hago una  llamada  a la  sinceridad:  la  historia  del  flamenco – oral  y  escrita – es una realidad  artístico-cultural que  debe  estudiarse a  la  luz de  la  razón; es, además -¿por  qué? – caprichosamente  injusta, y  adolece de  un  fanatismo  exacerbado que deriva, con  demasiada  frecuencia, en  la  intransigencia o  papanatismo. Porque  el flamenco es, simplemente,  del  ser  humano. Nada más: traspasa las  barreras de  Andalucía, proyectándose  fuera de  ella: Murcia, Extremadura, Cataluña, Castilla….

               El flamenco  tiene “su  razón” - ¿verdad, amigos  aficionados?, y una “razón  metafísica” más  profunda que  la ofrecen  ciertas  plumas, privilegiadas políticamente, en  plan  académico  y sentencioso.

Ha  llegado,  pues, la hora de  acabar  con  tantas  tonterías e idioteces que se vienen  repitiendo  en este enigmático  e ignorado  mundo flamenco: “… voy a hacer, verbigracia,  un  “cantecito” que sólo conocía  fulano de tal, o cual, etc., o soportar las  mentiras qu algunos ¿flamencólogos? inventan  sobre  la  marcha de una  aberrante  conferencia. De la  que he  sido,  por  desgracia, testigo   algunas  veces.

           Mi larga  experiencia   artística me ha hecho  ver que todos los  estilos  flamencos tienen  “su razón de  ser” y -¡cómo no! – su  explicación  histórica, literaria y  musical.  No hay  otro  camino, sino  el  estudio continuado  y  objetivo.

Es posible  que  haya  otras  razones, pero con  éstas bastan  para concebir el  flamenco como una  manifestación  “cultural”, conforme  al  sentido  semántico, antropológico y filosófico  del  término. Y es manifestación  cultural, posiblemente la  más  rica y  variada de  todo Occidente, como ya pensaba don  Manuel de Falla (1876 – 1946) en  su  obra “Escritos sobre  música y músicos”. Colección Austral, nº 950 (Madrid, 1972).

           Sin  olvidar, por  otra  parte, las  aportaciones  folclóricas -¡oh, cuánto nos  dejó dicho el inmortal  placentino Manuel García  Matos (1912 – 1974), Catedrático del Real  Conservatorio   Superior de  Madrid -,  llamadas,  por antonomasias  y tradición, “preflamencas”, ya que sin  la fusión  de otras músicas  populares de orígenes  diversos,  el  flamenco no  habría  adquirido su  riqueza, y ser,  además, fuente de inspiración  de famosos y  admirados  compositores  de músicas.

           Mi humilde y  sencilla  experiencia  docente  me  ha  enseñado  que  este  es  el  camino  por  donde  debemos  analizar el  cante  flamenco,  dado  que  la inmensa  mayoría de  sus  “formas/estilos” hunden  sus raíces en  el  FOLKLORE , que  es,  por  cierto, una  ciencia. Lo que me ha llevado  a formular que el  flamenco no  es  más  que una  MUSICA  ELABORADA, es  decir, una  música  en  íntima  relación con  la  capacidad  creativa  del  intérprete.

           Esto nos  indica  que el cantaor es “músico” por  naturaleza. Estamos, por tanto,  convencidos de que la  Naturaleza/Dios concede,  libre y espontáneamente, ese  privilegiado  don. Así, al  menos,  lo concibe   este viejo  cantaor  e  investigador. Por  eso, - conforme a  mi criterio – lloraba el  universal  compositor Manuel  de  Falla,  al  intentar poner  en  pentagrama los  melismas  musicales que Antonio  Barrios “El Polinario”, en  su  famosa  taberna  de  la Alhambra, iba  forjando  al  compás  de la  guitarra.

            Esta  suficientemente demostrado  que el “instinto  musical” forma parte de  la naturaleza del  cantaor: lo  que le  da ese abanico de  variedad y  grandiosidad en  un  arte musical  sin  límites, por  su  propia  naturaleza, que tal  vez -  m  imagino – nunca  tuvo  principio y…. ¡jamás  verá  su fin!.

            La música  flamenca arranca del  encuentro del  Oriente y  Occidente en  aquella  encrucijada llamada  Andalucía; y se hace realidad  en  la  voz de  sus  intérpretes. Esta  fusión  ha  sido, por  lo  general,  enriquecedora y  benéfica  por  la  facultad   que  tiene  el  flamenco  de transformar y  hacer “suyas”  las  aportaciones  externas,  porque,  siendo un  sentimiento  en esencia, ser hermana  con  toda obra  que  lo conmueva.

              Ahora bien, ¿por qué ocurre  esto? Porque el  flamenco es un  arte vitalista, reflexivo,  filosófico, sentencioso,  colorista, triste, alegre y  dramático…., igual que  la  vida. Emerge de  los  sustratos  folklóricos  para  transformarse  en  una   MUSICA DIFERENCIADA  y especifica  de un  pueblo,  gracias  a  la  capacidad  natural de  sus intérpretes.

            De esta  manera es  como  debemos  mirar y  aceptar  el  flamenco, esto  es, como una  MUSICA  ELABORADA. Lo que  le da  el  que no sólo sea “medio  de  vida”, sino “modo  de  ser y  definir” a  un  pueblo: Andalucía, que se proyecta a otras  comunidades,  como ya  ha  quedado dicho. No  se  puede, pues,  dudar de  que  el Arte  Flamenco forma  parte  del  acervo  cultural de un  pueblo que no  tuvo  más  remedio  que  servirse de él,  para  expresar todo  cuanto pueda  decir, por  medio  del  Cante, Baile y  Guitarra.           

                                      Villanueva  Mesía (Granada), Octubre de  2012

Foto: manu: Alfredo Arrebola y Kiki Korpas en Jumilla

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